domingo 15 de marzo de 2009

mass media

"El Beso" - Rodín






De los medios de comunicación

en este mundo tan codificado

con internet y otras navegaciones

yo sigo prefiriendo

el viejo beso artesanal

que desde siempre comunica tanto



mario benedetti

viernes 9 de enero de 2009

Tormenta

Erótica en azul: Gil Marosi



Ella le preguntò en el chat si en el medio de la tormenta ella era su refugio.
El dijo que no. Ella era una tormenta en su vida.



Tormenta



La noche ha sido larga
Como desde cien años

de lluvia,

de una respiración embravecida


proveniente de un fondo de vértigo nocturno,


de un cántaro colorado


jadeando en la tierra,


el viento ha desatado su tempestad violenta


sobre el velo anhelante de la ilusión


efímera, sobre los fatigados menesteres


y tú y yo, en la colina


más alta,


en el rincón de nuestros dos silencios,


abrazados al tiempo del amor, desvelándonos.



Deja que el viento muerda sobre el viento.


Yo te cerraré los ojos






Elvio Romero


sábado 20 de diciembre de 2008

de jardines ajenos


La mujer le recrimina algo al hombre.

Él hace mucho renunció a entender. Sólo escucha con la mirada fija en un punto y asiente.

Se imagina en otro lugar.



miércoles 17 de diciembre de 2008

Tanguito


La esquina de Sarmiento y Santa Rosa a mediados de los 60 no era un sitio de moda , como ahora. Sarmiento era una avenida ancha sin asfaltar por donde pasaban vacas y Santa Rosa una calle angosta que vinculaba a la Avenida Rivadavia (camino natural desde “la capital” ) con las quintas de fin de semana de Parque Leloir y Villa Udaondo que quedaban pasando La Gaona , otro barrial ancho que serìa asfaltado en los 80, hasta convertirse en el Acceso Oeste
.............

Un hombre sueña con la vuelta al sitio donde fue feliz. Sueña con sus juegos en la vereda cuidado por la amorosa mirada de su madre. En las noches de verano (recuerda el hombre) los niños se juntaban en el silencio de los jardines iluminados por “bichitos de luz” – a los que los adultos les decìan luciérnagas – y la luna de la infancia, enorme y luminosa.


El hombre decide una noche volver a esos sitios. Recuperar en su memoria el tiempo donde todo era posible y todas las personas que uno amaba estaban vivas. Sube a un tren y emprende el camino , luego de tantos años.

........................

Los negocios importantes estaban a 100 metros de Sarmiento. En la esquina de Pedro Goyena habìa un bazar, juguetería y Librerìa, una tienda ( La Kaly ) ,un kiosco, una verdulerìa, un almacén.

Ahora estamos tomando una cerveza en la esquina de mi casa, porque en lo de Kaly han puesto un restaurant. Miro la esquina, las caras de la gente, no encuentro nada. No puedo distinguir la calle donde hacìamos carreras de autitos, ni los àrboles , ni nada.

............................



Ese tren lo tomaba en su adolescencia para ir al trabajo, a la colimba, a la facultad. Durante años hizo ese camino , y todavía recuerda de memoria las estaciones aunque todo le parece un poco falso. Un grupo de actores – sospecha el hombre – que armaron un decorado y una puesta en escena para que ese parezca el viaje hacia su casa, pero cuesta creerles.


..............................


Todo tiene un aspecto de lugar de moda. Restobares, motos caras, caffé (con dos efes), macdonalds , freedos y blockbasters.

Le mando un mensaje de texto a mi hermana.

-“Estoy tomando una birra en la casa de Kaly!!!”

Responde:

- Como te gusta el tango, bolù !


...............................



Baja del tren y busca el colectivo . Encuentra uno, que hace un recorrido parecido y el hombre emprende las últimas cuadras hacia el sitio donde fue feliz. Va mirando las calles, tan cambiadas. Unas cuadras antes de la esquina de su casa habìa varias manzanas ocupadas por una gran casa quinta . En los años 70 en ese sitio instalaron un gran supermercado, y al hombre lo sorprende ver que ahora han loteado todo el predio y hay casas, negocios, calles, donde estaba Canguro y donde estuvo la quinta.

El hombre se para, el colectivo ha doblado y faltan 6 cuadras para su casa.

- Señor, baja aquì ? - Pregunta una chica

- Si, claro – Dice el hombre.

Baja y toma un taxi. –

- A la estacion Castelar
- Retomamos Arias, señor ?
- Como quiera. Yo no conozco.

miércoles 26 de noviembre de 2008

Amor en los cafés / Final romàntico de la historia

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado con ganas de llorar.
.
Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.
.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,brindar a tu salud.
.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
.
.
El Oro del Rhin es un café muy bonito y tradicional de Montevideo. Allí me encontré con Claudia hace pocos días.

Habíamos pasado un fin de semana juntos, luego de años, y todas las situaciones se ordenaron para nosotros. La historia de amor de mi vida era al fin reconocida y aquí estaba yo, en un barcito esperándola, luego de romper todos los nudos, libre , porque había entendido que uno sabe desde mucho tiempo antes lo que debe hacer, pero a veces siente miedo, y elige vivir la vida que no le corresponde.

Mientras la esperaba, recordé los sitios donde habíamos estado, sobre los que yo había construido mi vida. Grandes cafés sobre terrazas en Portugal, pequeños chiringuitos en las playas de España, y, sobre todo, los cientos de bares de Buenos Aires donde yo recordé a Claudia durante años.

Si la ciudad ( la vida) es un espacio oscuro y hostil, un mar embravecido donde siempre esperamos el choque y el naufragio, los bares me han resultado sitios seguros. En esos lugares, en mesitas junto a la ventana, yo imaginé durante años el desarrollo de la historia de amor que comenzó en Miranda do Douro. Los cafés de Buenos Aires (tan parecidos a este de Montevideo donde ahora la espero) fueron veleros firmes en los cuales yo navegué sereno hasta llegar aquí.

Pensaba ahora – mientras la esperaba – que tal vez la vida no era un camino, no había veleros en aguas borrascosas que llevaban a destinos seguros. Tal vez no podíamos pedirle caminos y puertos a tanta tormenta, tanta oscuridad.

Pero si esto era así, si todo era gritos y desorden, los barcitos eran sitios fuera del desastre. La presencia de algunos amores, la memoria que queda en mi corazón de la gente que amé, eran espacios libres de la tempestad. Y yo la esperaba a ella , que venía hacia mi. El amor que siento ahora me protege en la tormenta. Me saca del naufragio esta pasión.


- Hola.

La vi entrar y temblé, como siempre
.
.
Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.
.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.
.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
.
Sabina
.
.

sábado 22 de noviembre de 2008

Pollo al horno / El Final de la Historia




Quedé con mis hijos en cocinarles algún plato especial. Se me ocurrió hacer pechuguitas a la mostaza y miel con puré de manzanas, que me sale muy bien y ellos nunca lo probaron. La simpática de mi ex me ofreció la cocina de su casa (que antes era mi cocina) y yo aproveché para aclarar algunos detalles del divorcio mientras cocinaba.


- Que vas a hacer, te quedas con la uruguaya o con la tarotista? O te gusta ser soltero?- atacò la yegua
Llevè 4 pechugas, mostaza común, compré miel en el chino de la
esquina. Suelo inyectarles jerez a las pechugas antes de
cocinarlas pero no había jeringas en la casa. Debìa hornear las pechugas en una
fuente, cubiertas por la mezcla de miel y mostaza.



- No te importa con quien me quedo, o si me quedo solo. No quiero ofenderte, pero no me parece que tengamos que debatir estos temas. En realidad – le expliqué – quisiera charlar civilizadamente de los detalles formales de la separación.

- Como quieras- contestó mi ex - Siempre me maravilló tu capacidad para cambiar de tema sin tener resuelto el anterior.

- Papá, vas a hacer panchos? Qué onda con la mostaza? Hacè papas fritas, dale
- Vos podès ponerte de acuerdo conmigo acerca de la cuota alimentaria, el régimen de visitas , boludeces sobre las que estarìamos de acuerdo de todas maneras porque sos un buen padre y un buen tipo. Pero tal vez podrìas dedicarle un poco de tu valioso tiempo a explicarme ( y explicarte ) el motivo por el que decidiste no luchar mas por tu amor, por tu matrimonio, entregar todo lo que te costò (nos costò ) tanto esfuerzo construir. Lastimarme a mi y a tus hijos , y a vos, que tambièn sufris mucho. Lo se porque te conozco y te veo tan mal…

Me hablaba con la ironía y la seguridad en si misma que yo habìa adorado cuando la conocì. Yo habìa prendido el horno , Puse una fuente con las pechugas y las papas, limpiè la mesada y la mirè a los ojos.

- Nunca quise lastimar a nadie.

- El amor es una construcción, Federico. El matrimonio es una cueva de conflictos y tenemos que luchar para convivir . No podès calentarte con la primer yegua que pasa y destruir todo. A mi tambièn me gustarìa vivir enamorada como el primer dìa. Pero ese amor ciego del principio termina en los hijos y entre nosotros queda compañerismo, lealtad, y un tipo de amor mas tranquilo y seguramente de mejor calidad.

-Papà , cuando comemos ? Ponemos la mesa, Ma?


- Por esa uruguaya con la que no conviviste en tu vida y su romàntica cartita ( mi esposa no sabìa que yo habìa tirado la carta el dìa anterior) pusiste en riesgo la felicidad de una familia por la que luchaste años. No se, me parece una locura.

- No se que me parece. - le dije - Pero supongo que podemos hablarlo y negociar. Hemos negociado tantas cosas en estos años, que podemos acordar en todo, no?

………..

Ya servís ? – Dijo mi esposa – Yo lavo después de comer , y vos secàs.

- No , que se seque solo. Mañana cuando nos levantamos , guardo todo.

- Pa, que cocinaste al final?
- Pollo al horno con papas.

miércoles 12 de noviembre de 2008

Hogueras


La Bruja tiene una cabellera caudalosa, oscura y larga. Observada desde atrás es una morocha de jeans ajustados y pelo largo como tantas en Buenos Aires, pero de frente sorprenden sus ojos muy delineados , los labios pintados con rojos oscuros , y el tamaño de sus tetas, que La Bruja muestra bajo una remerita famélica. Conversa casi sin sonreír con una voz un poco ronca y sin matices , a veces con un gesto de burla , pero mira a los ojos y presta atención a quien le habla.

Me encontrè con ella luego de enterarme que habìa muerto en un accidente la señora que me la recomendò como tarotista. Era un dato intrascendente si no fuera porque ella lo habìa predicho ( "Pero te impresiona y nada mas, parece . Y me acerca a vos esto, no se que será ").

Era un dato sin importancia de cualquier manera, tal vez. Pero yo quería ver a La Bruja , asì que volví a la casa de la calle Yerbal pensando mas en sus ojos que en sus cartas de tarot. Fue un anochecer de fines de Octubre y tomamos mate en una mesita de jardìn bajo la galerìa de chapa. De un lado las piezas de la casa antigua, todas con salida al patio , y del otro una pared alta, medianera con un edificio de departamentos moderno.

Ella estaba inquieta por el accidente de de esa mujer ("Fue amiga de mamà, nos querìamos mucho " ) y el hecho absurdo de haber visto esa muerte en mis cartas, como si tuviera que ver conmigo.

- Cual es el mensaje? - se preguntaba La Bruja. Conmocionada por la muerte, la muchacha que podìa saber el futuro se angustiaba porque no lograba entenderlo .

- Para sentidos, para principio , desarrollo y final, moraleja y enseñanza, està la literatura - le dije - Hay cosas que quedan sueltas. Podemos vivir igual, pero no veo por que todo debe tener sentido.

- No – dijo La Bruja – Yo no creo que las cosas pasen por azar

Charlamos largo tiempo . Yo pensaba en el cuerpo de La Bruja (“Cómo serà cuando…?”) y ella me contaba su infancia en esa casa donde habìa nacido , su cariño por el barrio y las vecinas que le traìan a los niños para que les cure el empacho o les dijera si el marido andaba con otra. Ella me contò que en ese patio aprendiò a andar en bicicleta pasando entre las columnas de la galerìa y las manos de su abuelo, y yo pensaba en sus manos y disfrutaba el anochecer en ese sitio donde mi historia y la de ella habìan coincidido. Me escuchò atentamente cuando le hablè de mi vida y sonriò cuando le dije:

- Es muy facil enamorarse de vos
- No exageres, bolu

Le acaricié la cara y dejé mi mirada en sus ojos que se pusieron como noches. Ella tembló.

Armamos una danza salvaje y tierna La Bruja y yo. Ella fue una niña dulce que castigó mi cuerpo y una mujer que exigió placer y gritó de dolor y furia. Yo fui suave con esa hembra que vibraba y contestaba todas mis preguntas, ponía todas las respuestas ante mis ojos y luego las quemaba en la misma hoguera donde nos quemamos esa noche nosotros dos.

Pude amarla y sentirla mi esclava y aplastarla y dejar que me arrastre hasta donde su lujuria quiso. Armamos un relato sin caminos porque todos fueron cerrados y abiertos y todos me llevaron a ella, en esa noche donde todo tuvo sentido y no hubo dudas y al fin me puse en ese fuego fuera de los abismos, lejos de la soledad y el miedo.












.



.

imagen lorebaez.blogspot.com/

miércoles 5 de noviembre de 2008

terapia de pareja


Las fotos de las ùltimas vacaciones te las podès quedar , porque puedo vivir sin ellas. Y puedo vivir también en una casa sin hilo de coser y sin agujas, sin lavarropas , sin que nadie en el barrio me conozca, sin que alguien sepa los talles de mi ropa ni el remedio que me dan siempre los homeopatas.

Siento el poder de no necesitar que me pases ninguna contraseña. Puedo comprar un termómetro para saber si mis hijos tienen fiebre, aunque no estès con tu amorosa mano de madre para adivinarlo . Distinguir sin problemas la ropa de invierno para guardarla en noviembre, puedo pagar para que me planchen las camisas, hacer bizcochuelos leyendo las instrucciones de la caja. Puedo dejarte los recuerdos y llorar sin tu consuelo.

En realidad , solo necesito que si te sentìs sola, si sufrís porque perdiste el control de tu vida (nunca lo tuviste, ya te dije) y querès reflexionar acerca de la perdida del amor y quejarte por la carta de Claudia o hacerme preguntas acerca de la extraña muerte y la tarotista que te dijeron que me lo dijo, si necesitàs una explicación sobre lo que nos pasò, no cuentes conmigo. Arreglate sola, como yo. Como siempre.

miércoles 29 de octubre de 2008

La Bruja


-A que venís ?– Me preguntó La Bruja
-Debieras adivinarlo – dije, haciéndome el gracioso.

La Bruja era linda. Tenía grandes tetas y estaba recargada de rimel y rouge. Me había atendido en una piecita en la terraza de una antigua casa chorizo,frente a la estación de trenes de Floresta. Había un ambiente sofocante de sahumerios y aceites que ardían en varios hornillos de esos que venden en las santerías de Buenos Aires. Todo estaba saturado. A pesar del humo se distinguían imágenes de santos, cuadritos, fotos viejas, herraduras, vírgenes de yeso, vasos con agua sobre el piso de flexiplast.

Me miraba sonriente. En el escaso espacio del cuarto, tenía dos sillas y una mesa de fórmica cubierta por un mantel rojo. Sobre el mantel nuestras manos, un mazo de cartas de tarot, y un sahumerio apoyado sobre un cenicero de lata que decía “Cinzano”.

-Puedo saber el problema en el que estás, pero quiero que vos me digas para que necesitas que te lo diga. Que esperás de mi, papi.

Comenzó a tirar cartas. Tiró 9, y las puso armando una cruz.

-Ah, tenés dos mujeres. ¿Una es tu esposa y la otra una amante? No. No tenés relaciones con ninguna. Estas mal.

-Me estoy separando, y la relación con la otra es bastante lejana. No tengo nada decidido.

-Y querés que lo decida yo, papi. Mirá – señalo una carta, invertida, donde había una mujer rodeada de espadas – aquí tenes una idea del problema. Ponerte de pié y salir de esta trampa es responsabilidad tuya. No de tu esposa, ni de tu amante (¿Vive lejos, no?) ni mía. Yo no soy Dios y no puedo predecir el futuro, pero puedo describirte algunas fuerzas y darte algunas ideas acerca de lo que puede pasar. La que le mandó la carta a tu familia es una quilombera, igual que tu esposa. Se te pegan las barderas a vos.

- No. No mandó una carta. Me dio una carta a mí, y mi esposa la encontró.

La Bruja levantó la mirada, y comenzó a reírse a carcajadas, la cabeza hacia atrás y los pechos agitándose, muy bonita.

-Le dejaste la carta para que la lea y decida separarse ella ! Que atorrantes y cagones son los hombres, me muero – Se reía muy divertida y me di cuenta que era joven, no mas de 30 años – Me pareció que la carta era para tu esposa, que no la abriste vos. Habré interpretado algo mal.

Me quedè callado, y siguió.


-Estás muerto de miedo, Federico. Te quedaste quieto en el medio de la corriente, para ver si te salvabas, y ahora descubriste que tenès que salir o te hundís. Te fuiste deslizando a situaciones indignas creyendo que eso era lo mas seguro, te refugiaste en los peores sitios. La mayorìa de nosotros se encuentra muchas veces en situaciones donde sabe muy bien el camino a tomar, pero elige otro mas cómodo, porque confunde tranquilidad con felicidad y las fuerzas del mal son implacables con los cómodos: No tendrás ni felicidad ni tranquilidad ni paz ni nada. Hay que incomodarse, papi. Ensuciarse. Si viniste aquí para que yo te diga con quien te conviene estar, como será tu vida desde ahora, el tarot te contesta: Tu vida será un infierno si pretendés no hacerte cargo del sufrimiento que significa elegir. Las cartas no te dirán cual es la vida que te corresponde, porque vos sabés cual es. Solo tenés que ponerte en marcha.

Tiró tres cartas mas. – Es como te digo . Por tu esposa no te hagás problemas. Ella también tiene sus vueltas. Y los nenes te quieren, no te borres.

-Todo eso sale en las cartas? - dije, aturdido
-Un poco sí. Lo demás es sentido común, papi. Algo de lo que los maridos carecen. – Guardó las cartas y me indicó con un gesto el final de la consulta
-Vos sos casada?
-Era. Ah, una cosa mas.
-Pensé que tenías pareja, sos tan hermosa
-Gracias.Salgamos. Ah, te quiero avisar una cosa que veo, no te asustes: Te aparece una muerte reciente, muy cercana pero que no te afecta directamente .Tuviste un accidente, viste alguno, pasó algo?

- No, en absoluto. Te pago y salimos? No te veo mas?

- Tal vez todavía no pasó. – La Bruja se levantó y abrió la puertita que daba a la escalera – Pero te impresiona y nada mas, parece . Y me acerca a vos esto, no se que será

Le pagué la consulta. Bajamos y me acompañó hasta la vereda. Pasamos una galería con techo de chapas sobre columnas de hierro .En la puerta una Santa Rita y varios gatos que caminaron hacia La Bruja.


-Chau Fede – nos saludamos con un beso en la mejilla, le acaricié el pelo. Me di vuelta y comencé a caminar hacia la barrera, se escuchaba la llegada del tren

Pensé que ahora el tren iba a atropellar a alguien. Esa sería la muerte cercana y La Bruja y yo nos abrazaríamos consternados . Yo entrarìa nuevamente a la casa y ella me explicaría el sentido del accidente y las vueltas que dio el destino para unirnos.


"Ahora me doy vuelta y veo el reflejo del accidente en su cara, " pensé , saturado de mala literatura.

-Federico , una cosa mas – La escuché y giré la cabeza - Cuando se te pase el miedo, lee la carta que no leiste. Y llamame.

miércoles 22 de octubre de 2008

Miranda Do Douro


Miranda Do Douro es una antigua ciudad amurallada en la frontera entre Portugal y España. Hay construcciones del s.x, calles de piedra, una catedral de la que huyó el obispo en el 1700 y centenares de turistas quebrando la armonía.

Allí conocí a Claudia. Eramos bastante jóvenes y estábamos un poco pasados con algunos límites , pero ella me miró y algo a mi favor ocurrió en el mundo, para siempre.

Anduvimos por una callecita al borde de una barranca. De un lado el río y del otro las murallas cubiertas de lajas desde la época de los romanos. Ella fumaba marihuana descaradamente y decía “años mas años menos es igualito a Colonia”. Pasaban las kombis cargadas con turistas y se cruzaban con viejos que arrastraban vacas y hablaban en un dialecto que no era español ni portugués. Sobre la noche, la parte vieja de la ciudad tomaba un aspecto de caserìo medieval y nosotros dabamos vueltas hasta terminar en el hotel muertos de amor, arriesgando el cuerpo (que en ese tiempo era inmortal) en todos los placeres.

Cuando pasó la vida que me llevó tanto esfuerzo construir me quedó bien claro que aquello fue un deslumbramiento de vacaciones, casi como un verano en Mar del Plata. Pero igual me acordaba siempre de su risa mientras tomabamos vino en unas terrazas frente a un cielo casi violeta . Había superado mi adolescencia pero seguía viendo la mirada de niña triste que tenía Claudia cuando una vendedora nos dijo que en esa ciudad murió una esclava del emperador Octavio y él – loco de amor – hizo construir un monumento en su memoria.

Hablamos mucho tiempo de Cloutina, la esclava amada por Octavio. Era simplemente una historia (tal vez falsa ) que nos contó una lugareña, pero nosotros pasamos horas tratando de descubrirla entre esos muros , de imaginar el dolor del Emperador por la muerte de su joven amada , de verlo llorar en las barrancas de ripio que bordeaban el puerto hasta donde llegaban los romanos , mil años antes.

Inaugurábamos una forma de ser inadecuados. Todos sacaban fotos y compraban souvenirs mientras nosotros inventábamos historias de amor.

Luego pasó la vida y mientras iba a las reuniones del colegio, pagaba la cuota del auto y amaba profundamente a mi esposa, pensaba en aquellos días en Portugal y las manos de Claudia que tocaban mi cuerpo y le recreaban el sentido.

Ahora que negocié todo, que entendí que las fantasías no son la realidad y que el enamoramiento es un segundo, ahora justo cuando tengo que leer esa carta para tomar una decisión y dejarme de joder con ser tan inmaduro y cuando tengo una familia que defender porque algo tengo caramba todavía , ahora otra vez estoy pensando en historias de amor que duran mil años y en ella que toca mi cuerpo y le da sentido, por fin.

miércoles 15 de octubre de 2008

tormentas





Hubo un tiempo de orden y armonía.
Antes.
La vida era un camino

Me quedaba en los barcitos mirando la vereda
tan bella
haciendo comentarios oportunos , pequeños ejercicios de la felicidad.
A veces, en la noche me rozaba el abismo.
La noche no me respetaba pero era un ardor de miedo
nada mas.

En la mañana buscaba que el sol no me diera en la cara
y leia el diario feliz
junto a la ventana

En ese tiempo
no habias aparecido
no me habias mirado con esos ojos
yegua

No me habìas dejado aquí tan desnudo
rogando
que me mires
Ni caminos ni solcito ni ventanas ni diarios ni vientos .
Solo el abismo y el vertigo de esperar
que me arrases.









.






.

miércoles 8 de octubre de 2008

Despegarse







- Nosotras llegamos enamoradas al primer encuentro. Revisamos mil veces la lencería, nos miramos en todos los espejos, nos preguntamos si estamos depiladas, si él se comportará con ternura, si todo saldrá bien.

Ustedes no. No piensan en nada, no les importa nada
.






Yo trataba de ponerme de acuerdo en algo, sin escucharla. Pero ella quería hablar, recordarme los años de sacrificio y mi indiferencia. Su sinceridad y mi traición, su femenina sensibilidad contra mi pobre condición de macho tosco que anda por la vida sin hacerse cargo de las reacciones que provoca en los demás “como todos los hombres que son como vos”.

El príncipe había vuelto a su condición de sapo y la princesa le recordaba que ella no volvería a besarlo. Que se joda.

Yo quería cosas simples. Que nadie sufra, que mis hijos sigan yendo los sábados conmigo a la Escuelita de Fútbol, y pensar donde vivir. No quería verla llorar ni proponer terapia de pareja ni escuchar reproches ni que me llamen los amigos para que les cuente ni escuchar tenemos mucho para hablar ni lo importante son los chicos ni esperá un tiempo ni te seguiste viendo con la uruguaya ni ponele huevos a la pareja ni sos un cobarde no podes entregar así una familia cuando se te pase la calentura vas a extrañar tu casa y como vas a hacer sin ella por lo menos date un tiempo charlen escucha lo que tiene para decirte.

No tenía nada para decirme. Porque yo no la quería.

Y ella tampoco a mi. Solo había perdido el control que creía tener sobre su vida y pensaba que la culpa era mía, entonces me hablaba y lloraba y me hablaba.





- Las mujeres tenemos otra sensibilidad, nos comprometemos con sentimientos que ustedes ni siquiera sospechan - insistía en hablar, yo apenas escuchaba , pero había registrado eso de “el primer encuentro”

- Sabes que si…Pensamos en algo . Nos preguntamos “Me la querrá chupar
?”
.
.
.

Imagen Elena Catalán




.

miércoles 1 de octubre de 2008

matrimonio









Casi todos los sábados nos reuníamos con amigos. Pedíamos pizza o empanadas, tomábamos café y charlábamos. Después alguien decía “La próxima vez en mi casa” y todos nos íbamos a dormir, conformes.

Yo conocía perfectamente sus gustos, , su desinterés por la televisión, su amor por el ballet, la forma en que se le endurecía la mirada al enojarse. Me gustaba encontrarla en la casa al volver, sentir su cuerpo en la cama que se acomodaba fácilmente al mío.

Teníamos una camaradería sólida y profunda, - bastante alejada del furioso amor inicial - que nos daba la tranquilidad necesaria para vivir.

Ella desayunaba galletas de arroz, dormía del lado de la ventana, se despertaba de buen humor, odiaba lavar los platos, nunca leía el diario, bailaba muy bien, recordaba siempre nuestros aniversarios, no tomaba alcohol, guardaba la sal en la heladera, lavaba su bombacha en la ducha y la olvidaba colgada en la canilla. Ella me conocía bien. Sabía que no le pongo azúcar al café, que me gustan los caballos, que me levanto temprano y salgo a caminar por cualquier lado.

Después de tantos años si nos soltábamos la mano nos perderíamos en la oscuridad.

………………………..



Volví de Montevideo, retomé la rutina del trabajo y – a los pocos días – la encontré llorando al volver a casa.

Me pidió que me fuera, me habló de la carta que encontró de esa uruguaya de mierda, de la diferencia entre amar y querer, me acusó de infiel y no paraba de llorar.

Me dijo cobarde, inmaduro, desleal, no podes amar a nadie, me dijo.






...........


La carta de Claudia que ella encontró entre mi ropa del viaje ya provocaba tormentas, y yo todavía no la había leído.
.
.

martes 9 de septiembre de 2008

Claudia


Caminàbamos por la rambla . Pasaban pocos autos y el rìo atardeciendo tomaba un color de làgrima. Esa tarde nos separarìamos y yo pensaba que estaba construyendo recuerdos. Que durante años recordarìa el paseo por la ciudad, la gente que pasaba en bicicleta con sus equipos de mate, el clima amable y el sonido sordo del agua y los pàjaros.

Nos habìamos conocido muchos años antes, en un paseo de turistas por Miranda Do Douro. Yo estaba un poco borracho y ella me mirò con esos ojos , me dijo que era uruguaya y compartimos un porro, una previsible charla sobre Benedetti, Zitarrosa y la nostalgia de rioplatenses que se hacen tangueros al viajar.

Ahora, yo habìa llegado a Montevideo solo para verla. Como en las malas historias, a medida que me acercaba a ella, me iba dando cuenta que no la encontrarìa. Aquella mujer con la que hacìamos el amor en Portugal no era la que yo podìa encontrar ahora en Uruguay. Ni yo tenìa nada que ver con aquella desmesura de bùsquedas tan jóvenes.

Igual nos reencontramos con alegrìa. Ella me recibiò con unos mates preparados “a la uruguaya” , me mostrò las fotos de sus nietas, su biblioteca donde brillaban libros dedicados por Felisberto Hernandez, charlamos. Y cogimos tan distinto.

Caminabamos por la rambla, mi brazo sobre su hombro.

- No quiero que te quedes mas – me dijo – ustedes los hombres no entienden, pero yo no puedo verte, acostarme con vos, pasear de la manito y que después te vayas asì como si nada.

Mi fin de semana largo del 17 de Agosto terminaba. Tomamos un taxi que pasò por su casa – ella bajò allì - y seguì solo hasta el aeropuerto. Creo que lloraba al saludarme desde su ventana, pero no estoy seguro.




Me distraje guardando una carta que me diò en la despedida . La puse en el bolso, y todavía no la abrì.